Me gustas... No, me fascinas
Estamos sentados en la mesa de los novios, comiendo las exquisiteces que preparó esa mujer que se me sigue escabullendo desde que discutimos antes de la ceremonia...
Debo decir que todo está a pedir de boca y que cada cosa que he probado me ha encantado, aunque la conversación con ella me tiene con un vacío en el estómago, que me tiene comiendo como cerdito.
Después de terminar el último plato y antes del postre nos miramos con los chicos y ya sé qué me toca hacer de maestro de ceremonias p