23. Cambio significativo
Ana se sonrojó. —No lo sé, Malena. Es… complicado.
—¿Complicado? ¿Por qué? —su prima arqueó una ceja, ladeando la cabeza.
—Porque… —Ana se interrumpió, luchando internamente contra sus propias ataduras. —Porque yo… yo tengo novio.
Malena rodó los ojos. —Félix, ya. Ese… ―se contuvo, porque estaba a punto de explotar. ―¿Qué pasa con él? ¿Hablarás con él? ¿Le dirás que te gusta otro?
Ana negó con la cabeza. —No sé cómo hacerlo.
—¿Y qué? ¿Vas a seguir así, con él, mientras piensas en Auritz?
Ana su