43. Futuro
Un año se había escurrido como arena entre los dedos.
Un año lleno de vuelos, de reencuentros furtivos, de conversaciones susurradas al oído y miradas cómplices.
Auritz comenzó a viajar a México con frecuencia usando la excusa de los negocios del viñedo; y Ana, a su vez, encontraba cualquier pretexto para regresar a Valencia. Cada encuentro era un festín para el alma y un deleite para los sentidos.
Las semanas se convertían en un torbellino de risas, discusiones filosóficas, paseos por la playa