41. Choque
—¿Qué te pasa? ¿Por qué estabas llorando? —su voz era suave, aunque seguía siendo firme.
Ana, que sostuvo la mirada de Auritz, se sintió abrumada por la mezcla de emociones: dolor, rabia, pero también un extraño alivio. La había perseguido y se había deshecho de Valeria, eso debía significar algo.
Y es que necesitaba explicaciones, necesitaba saber la verdad.
—Yo… —comenzó, luchando por controlar las lágrimas —…yo te vi…
Auritz asintió, como si esperara esa respuesta. —Sí, ya veo; pero, ¿por qu