19. Baile
“No, no te vayas…”
Ana escuchó la voz llena de melancolía y anhelo. La canción, elegida con cuidado, era una promesa y una advertencia. Una canción lenta, romántica, que hablaba de corazones rotos, de amores imposibles, de anhelos silenciados.
No hubo palabras, sólo el ritmo suave de la música y la cercanía de sus cuerpos. Sentía su respiración en su cuello y el latido acelerado de su corazón. Cerró los ojos, se dejó llevar por la melodía y por la sensación de estar protegida en sus brazos.
Aur