18. Me gustas
―Auritz… ―comenzó, sintiendo la necesidad de decir algo, de ponerle un freno a la situación, pero las palabras se le atoraron en la garganta.
Él esperó pacientemente, sin presionar, dejando que la decisión fuera suya.
La barrera de contención que había construido a su alrededor se derrumbó, y la verdad, el secreto que Ana había estado guardando, brotó de sus labios.
―Me gustas ―finalmente confesó con la voz temblorosa, sintiendo el peso de la revelación aligerar su pecho.
La verdad, dicha en vo