17. Inesperado
A medida que las horas avanzaban, la conexión entre ellos se profundizaba. Compartiendo risas, se creó una extraña sensación de complicidad. Ana, por primera vez en mucho tiempo, se sintió completamente a gusto, sin la presión de las expectativas familiares, ni las restricciones de su relación con Félix, sin la necesidad de encajar en un molde preestablecido.
Y eso, era liberador.
Sin embargo, en medio de la atmósfera festiva, una pregunta flotaba en el aire, una pregunta que ni la misma Ana se