14. Sombras
—Volveré a mi vida ―su respuesta apenas si se escuchó.
No mencionó el hotel, la cadena familiar, las cenas con sus padres, ni las llamadas diarias de Félix. No pronunció su nombre, pero la sombra de su presencia se cernía sobre la conversación, como un espectro que amenazaba con ahuyentar la magia de un futuro incierto.
Auritz pareció entender y se recargó completamente en la silla. Sus ojos, obscuros como la tinta en el tintero, se clavaron en los de ella, buscando una verdad que ni siquiera e