11. La jaula de oro
Ana se quedó sola en el departamento con la llave en la mano y el desayuno a medio comer. El silencio se hizo ensordecedor. Se sentía extraña. La forma en que Auritz la había tratado, sus palabras, su repentina partida; todo era diferente a la noche anterior.
¿Por qué le había dado la llave? ¿Por qué parecía evitarla?
Se levantó, recogió la bandeja y la llevó a la cocina. Lavó los platos, limpió la barra desayunadora y dejó todo impecable. Quería mostrarle su agradecimiento de alguna forma por