10. Despertar entre líneas
El aroma a café recién hecho y pan tostado, con un sutil toque a mantequilla, le acarició las fosas nasales.
Ana, acurrucada en el sofá con "Mujercitas" a medio leer sobre el pecho, sintió el cambio de temperatura y el exquisito aroma la sacó por completo de su letargo. Entreabrió los ojos, la luz del sol filtrándose a través de las cortinas la obligó a entrecerrarlos. El sueño, profundo y reparador, la había vencido. No recordaba haberse quedado dormida, pero allí estaba, bajo una suave manta