Morena parecía completamente eufórica.
No. Corrijo.
Estaba completamente eufórica. Miraba hacia todos lados y casi no pestañeaba.
—Creí que no era la primera vez que ibas a una carrera clandestina —le digo. Ella me mira sonriendo.
—No, pero aquí son como en la película, allá es diferente, más flaite, más cuídate o terminas apuñalado.
—¿Qué? —pregunto horrorizado al pensar que ella ha estado en lugares así a punto, quizás, de ser apuñalada.
Ella mueve su mano quitándole importancia.
—Cosas que p