(Eduardo)
Nunca imaginé que empezar desde cero implicara tantas hojas de cálculo.
Ni presupuestos absurdos.
Ni reuniones pequeñas.
Ni descubrir que las impresoras eran ofensivamente caras.
La vida empresarial perdía bastante glamour cuando dejabas de tener millones detrás.
Llevaba casi tres horas sentado frente a la laptop, rodeado de carpetas y papeles, intentando terminar el plan de negocios de la empresa mientras mi apartamento seguía pareciendo un lugar temporal. Había cajas sin abrir, una