(Adrián)
No esperé.
No tenía sentido hacerlo, no después de la forma en que había reaccionado, no después de ese miedo que no encajaba con una simple equivocación, porque ese tipo de miedo no aparece sin motivo y mucho menos se sostiene si no hay algo detrás lo suficientemente fuerte como para mantenerlo.
Volví al edificio en menos tiempo del que debería, sin detenerme a pensar demasiado en el trayecto, dejando que la decisión tomara el control de cada paso, porque ya no estaba siguiendo un