(Adrián)
Cerré la puerta de la oficina con más fuerza de la necesaria y el sonido retumbó en el espacio vacío, como si necesitara marcar un límite que ya no existía, porque lo que había pasado en esa sala no se quedaba atrás, venía conmigo, pegado a la piel, clavado en la cabeza, repitiéndose una y otra vez sin darme un segundo de descanso.
Me quedé de pie unos segundos, sin moverme, mirando nada en particular, intentando ordenar algo que ya no tenía orden posible, pero lo único que encontra