Mariana:
Me remuevo incómoda en el asiento y de vez en cuando persivo la mirada indiscreta de Ricardo. No pretendo hablar y espero que él no lo intente tampoco.
—Estaré aquí por unas semanas —rompe el silencio echando mis planes al retrete.
—¿Sí? —cuestiono y asiente—, ¿Qué te trae aquí?
—Trabajo. Quisiera hacer negocios por acá —contesta. Sé de un pequeño proyecto que tiene de ventas de motores para... No recuerdo.
—Que bueno —digo, deseando llegar a mi departamento—, dobla a la derecha—. Le