El comedor de la mansión era una estancia imponente, presidida por una mesa de caoba tan larga que parecía diseñada para mantener a las personas separadas en lugar de unirlas. Mia se había cambiado el vestido mojado por uno de seda color esmeralda que Julieta le había prestado, alegando que "una futura Black no podía cenar envuelta en una toalla". Aunque el color resaltaba el fuego de su cabello rojo, Mia se sentía como una intrusa disfrazada de princesa.
El ambiente cambió drásticamente cuando