La cena de bienvenida en Nueva York se celebraba en el penthouse de los Black, un monumento al cristal y al acero que dominaba el horizonte de Manhattan. Julieta había organizado una velada íntima, pero cargada de esa sofisticación opresiva que Mia empezaba a conocer bien. El servicio de plata brillaba bajo las luces de diseño y el vino fluía, mientras Fernando hablaba de las acciones de la compañía.
Bajo la mesa, el juego de Liam continuaba. Cada vez que Mia intentaba sostener una conversación