La mañana en el hospital fue el único refugio de paz para Mia. Sentada junto a la cama de Leo, observando cómo el color regresaba lentamente a sus mejillas mientras dormía, se sentía ella misma de nuevo. No era la "Señora Black" ni la hija de un estafador; era simplemente una hermana cuidando de su tesoro. Sin embargo, al cruzar las puertas de cristal de la clínica, la realidad la golpeó con la fuerza de un huracán.
Aparcado frente a la entrada, un deportivo gris metálico brillaba bajo el sol. A