El sol de la mañana se filtraba con crueldad por los ventanales de la suite principal, pero no fue la luz lo que despertó a los "recién casados". Fue el rítmico impacto de unos pies descalzos contra el colchón de alta gama.
—¡Despierten! ¡Despierten! ¡Es de día y el sol está gritando! —exclamaba Leo, brincando con una energía que desafiaba cualquier postoperatorio.
Mia fue la primera en reaccionar. Se frotó los ojos con pesadez, sintiendo el cuerpo entumecido por haber dormido en una sola posic