Capítulo Treinta y uno

Henry miró a Alex, que seguía sujetando a Amelia por la cintura.

Por fin se había liberado de él, caminando hacia Alexander, que la sostuvo cuando creía que iba a desmayarse.

- Amy, ¿estás bien? - preguntó Alex, preocupado por ella.

Ella asintió.

- ¿Vas a matarla a ella también, Alderidge? ¿Como hiciste con Megan? - preguntó Henry, con la cara aún ardiendo por la bofetada.

Alex se acercó a Henry, sujetándolo por la corbata.

- No te atrevas a pronunciar el nombre de Megan. - vociferó enfadado.

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