Capítulo Cuarenta y tres

Cuando se despertaron a la mañana siguiente, Amelia se dio cuenta de que Alex no estaba en la cama, pero se fijó en una flor de girasol que había a su lado y sonrió, imaginando que era obra suya.

Cuando bajó las escaleras, oyó movimiento en la cocina y el sonido de risas, y encontró a Alex, Ethan, Benjamin y su padre sentados a la mesa tomando café.

- ¿Qué tal? - habló cruzándose de brazos y apoyándose en la puerta de la cocina.

- Buenos días, Honeybee. - respondió su padre sonriendo.

Cuando se
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olgaComo se demora uno de otro
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