Capítulo Cincuenta y tres

Elisa estaba sentada frente a Amelia con el diario en las manos, leyéndolo tranquilamente.

En cuanto llegó al piso, las dos fueron a la biblioteca y Amelia le entregó el diario inmediatamente, queriendo que lo leyera entero.

Amelia caminó de un lado a otro de la biblioteca, con las uñas doloridas. Un paseo que duró al menos veinte minutos.

Cuando por fin Elisa cerró el diario, Amelia la miró con curiosidad.

- ¿Qué te ha parecido? - preguntó Amy al borde de un ataque de nervios.

- ¿Cómo te sent
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