Elisa estaba sentada frente a Amelia con el diario en las manos, leyéndolo tranquilamente.
En cuanto llegó al piso, las dos fueron a la biblioteca y Amelia le entregó el diario inmediatamente, queriendo que lo leyera entero.
Amelia caminó de un lado a otro de la biblioteca, con las uñas doloridas. Un paseo que duró al menos veinte minutos.
Cuando por fin Elisa cerró el diario, Amelia la miró con curiosidad.
- ¿Qué te ha parecido? - preguntó Amy al borde de un ataque de nervios.
- ¿Cómo te sent