Capítulo 57. Macabras teorías
Era muy temprano, casi de madrugada, cuando Santiago Esquivel llegó al alejado departamento en los suburbios donde había acordado reunirse con un hombre, al que no conocía, pero Javier Vasconcelos sí.
Si temía por su vida, al presentarse allí solo, lo disimulaba muy bien.
Sabía que el otro ya había llegado, puesto que un auto negro y algunos sujetos sospechosos con trajes oscuros y lentes de sol lo vigilaban desde adentro.
Caminó con paso firme y golpeó la puerta con los nudillos, un par de vec