-¿Me estás invitando a un café? -bromeó, aunque su sonrisa cálida dejaba en claro que entendía sus intenciones.
-Podría ser... o algo más. Prometo que habrá buena música, quizás una copa de vino... -respondió, tratando de mantener el tono ligero, aunque su corazón seguía latiendo con fuerza.
-Está bien, Eli. Vamos -respondió Kelly, apretando suavemente su mano.
El trayecto al departamento fue tranquilo. Apenas hablaron, pero no hacía falta; la conexión entre ellos hablaba por sí sola. Al llegar