61. ¿Te quieres casar conmigo?
Evan estaba ahí de rodillas frente a todos, con el anillo en su mano, más nervioso que la vez que reprobó su primera materia y no sabía cómo explicarle a su padre lo que había pasado, mucho más nervioso que cuando sacó su carnet de conducir y tuvo en su mano el precioso Lamborghini de su padre y mucho más nervioso que la primera vez que fue puesto a cargo de la empresa, dónde tuvo que formar un carácter fuerte e imponente para no dejar que nadie lo subestimara.
—Lia, ¿Te quieres casar conmigo?