23. La cámara te adora.
Lia permanecía tan avergonzada por todo lo que había sucedido en la mañana que evitaba cualquier contacto con Evan que pudiera devolverle el calor a su cuerpo, que pudiera despertar nuevamente esa sensación de necesitar sentirlo de nuevo, ese deseo que se extendía por toda su piel y culminaba especialmente entre sus piernas.
¿Qué le estaba pasando? Era observarlo y sentirse arder, recordar lo sucedido la noche anterior o al despertar esa mañana y temer la humedad que empezaba a sentir en su fem