115. Sé que Kahn no anda lejos.
Después de su desahogó furtivo y excitante en el baño del hospital, y de la correspondiente sesión de besos y arrumacos, Charlie y Elian por fin se decidieron a salir de la escena del crimen y caminar hasta el aparcamiento del hospital.
Pero Charlie no estaba del todo tranquilo con lo que había descubierto, sabía cómo actuaban los agentes encubiertos, ni siquiera ellos solían conocerse entre sí, a no ser que fuera indispensable para una misión, así como su madre y su padre.
Sabía que quizá se e