Capítulo 99
Marco observó desde la ventana cómo Nara bajaba del auto de Leo. El corazón se le encendió en llamas. Así que mientras él la buscaba desesperado por cada rincón de la ciudad, ella había estado con ese maldito idiota. El pecho se le endureció de rabia contenida, pero no se movió. Permaneció quieto, los brazos cruzados, la mirada clavada en cada gesto de ella.
La vio despedirse de Leo con un suspiro cansado, y luego cargar a Andrea, que dormía plácidamente en sus brazos. La ternura