Capítulo 66
Nara estaba segura de que dejarse intimidar por aquella pareja no la llevaría a nada bueno. Si quería que la relación con Marco marchara bien, tenía que comenzar a marcar su territorio frente a todos, y si ellos eran los primeros en venir a buscarla, no tenía intenciones de retroceder ni de mostrarse débil.
Respiró profundo, alisó instintivamente su falda con las manos y se mantuvo erguida, con la barbilla en alto, dejando que la serenidad en su rostro hablara por ella.
Isabella avanzó unos pasos hasta quedar frente a ella. Sus tacones resonaron contra el mármol de la entrada como un recordatorio constante de su seguridad y arrogancia. Cruzó los brazos sobre el pecho, levantó el mentón y, con esa altivez que parecía impregnada en cada gesto suyo, la miró como si la estuviera evaluando.
–Voy a ser directa contigo –dijo con voz fría, sin molestarse en disfrazar la hostilidad–. Dime cuánto dinero quieres para que desaparezcas de la vida de mi hermano con tu bastarda.
El insul