Capítulo 40.- Un viejo amigo.
Salgo de mi estado de hipnosis al escuchar la voz molesta de Bastián.
—Será mejor que quites tus manos de ella, Zack. —espeta con molestia acercándose peligrosamente a nosotros.
El hombre que aún me sostiene entre sus fuertes brazos no aparta la mirada de mí y una sonrisa burlona se dibujó en sus labios.
—Creo que tu novio está celoso. —murmura para que solo yo lo pueda escuchar.
Hice el intento por aclarar que el susodicho no es mi novio, pero el hombre no me dio tiempo a nada.
—Vaya, pero que