Mundo de ficçãoIniciar sessãoBajo del auto hecho una furia, no puedo concebir como ese bastardo se atreve a posar sus asquerosas manos sobre lo que me pertenece.
«Un momento, ¿acabo de decretar a esa mujer como mía?», dejo eso a un lado y camino hasta llegar a una distancia prudencial, cosa que no se den cuenta de mi presencia, sino hata el momento que me toque actuar.
—Que me sueltes. —espeta en un tono de furia que no le había escuchado antes.







