Capítulo 28.- Lío de faldas.
Luego de despedirme de los padres de mi tormento camino hasta la puerta seguido por la mujer que atormenta mis noches
—Bueno. —da un gran suspiro—, solo quería agradecerte por la ayuda que me brindaste y los presentes que nos trajiste a mi madre y a mí, no debiste…
—No hace falta que agradezcas nada. —tomo una de sus manos sorprendiéndome en el acto por mi osadía—. Solo espero que ese infeliz se mantenga alejado de tí. Y por los detalles solo fue la manera de agradecer por la invitación.
—Puede