No basta con que un corazón se desmorone, hace falta destruir los pedazos para que con el polvo de sus cenizas se reconstruya desde cero, fortaleciendo los cimientos y endureciendo la estructura con acero; frío y resistente.
Atenea
—¡Eres una escoria maldita! —le grito dejando que la ira se desborde en cada palabra—. Ahora entiendo por qué mi papá decidió que no eras lo suficientemente bueno como para dirigir esta empresa. Solo te interesan las zorras oportunistas y el alcohol —agrego sin mover