Álvaro posó su mirada en la mujer arrodillada en el suelo, después la dirigió directamente al médico:
—Doctor, me gustaría pedirle que mantenga este asunto en secreto, incluyendo lo del hospital. También enviaré a alguien para arreglarlo todo.
El médico aceptó:
—De acuerdo. Si requiere algún tipo de tratamiento adicional en el futuro, puede venir a buscarme cuando lo necesite.
—Muchas gracias —le respondió Álvaro.
Después de que se fueran, Álvaro habló con calma:
—La preocupación no resolverá na