Luna habló tranquilamente:
—Solo extraño ese delicioso sabor.
Era el primer año nuevo que celebraba después de su renacimiento.
No lo olvidaría jamás.
Tras tanto tiempo, Emma rara vez escuchaba que Luna le pidiera algo, por lo que en verdad no tuvo corazón para negarle, así que accedió con dificultad:
—Pues voy a hacerlo ahora mismo, te aseguro que va a saber igualito al de afuera.
—De acuerdo.
Emma se apresuró muy diligente a preparar los ingredientes para la barbacoa. Como a Luna no le gustaba