Luna no le respondió.
Andrés se le acercó con delicadeza, mirando hacia el lugar donde ella estaba observando, y su profunda mirada se oscureció al instante. Se sentó junto a ella y le dijo:
—Ya me he puesto en contacto con la compañía de fotografía. Cuando te hayas recuperado un poco más, los vestidos de novia que encargué del extranjero llegarán a la capital imperial. En ese momento, podremos ir a probártelos.
Mientras hablaba, él tomó la mano de Luna, pero ella se la quitó con rabia de inmedi