Asterio le jaló con cuidado un poco la manga a Luna. Ella bajó al instante la mirada y se dio cuenta de que el pequeño acababa de terminar el biberón que tenía en sus manos. Sacudió un poco el biberón vacío, indicando que quería más.
Luna le dirigió una mirada serena a Emma.
Al percibir la mirada, Emma se apresuró de inmediato a llegar y llevarse al niño, pero Andrés la detuvo en ese preciso momento:
—Dame al niño.
Emma dudó por unos minutos, pero aun así le entregó al niño.
El inquieto niño, a