Emma, al escuchar los ruidos, dejó rápidamente su trabajo y salió corriendo hacia la habitación. Al ver la escena, se preocupó un poco y enseguida llevó a Asterio a otra habitación.
Cuando regresó, le dijo a Andrés:
—Señor, no puedes tratarla de esa manera. Tienes que usar agua fría para bajarle la inflamación.
—¡Prepara el agua! —le ordenó el hombre, sin poder soltar en ese momento a Luna.
Emma dejó al niño y fue a traer una cubeta con agua fría.
Como el ungüento tenía un efecto calmante, Luna