Cuando ella levantó la mirada y vio ese rostro entre sus brazos, se sorprendió un poco. Era la única vez en tanto tiempo que lo había visto con un aspecto realmente tan descuidado. Su barbilla estaba cubierta de una insignificante barba, pero, aun así, eso no le mermaba en lo absoluto su atractivo, sino que le daba un toque más varonil y maduro.
Finalmente, su mirada se posó con gran indiferencia en la herida de su cuello.
No supo cuánto tiempo estuvo mirándolo de esa manera, hasta que Andrés se