Todos los sirvientes a su alrededor contuvieron la respiración, sin atreverse a hacer ningún ruido. Parecía que habían escuchado un increíble secreto... No era de extrañarse que, a pesar del gran cariño del señor, la señora siempre lo ignoraba…
Emma, quien acababa de llegar a la puerta de la habitación con el niño, escuchó la violenta discusión de los dos. Asterio se sobresaltó demasiado al escuchar los incesantes gritos. Temiendo que el niño volviera a llorar y empeorara la situación, Emma se a