Capítulo 887
Nadia en ese momento ladeó la cabeza, sin atreverse a hablar. José ya le había puesto la plata encima de las piernas.

—Este es tu pago, te lo ganaste muy bien. No me gusta deberle nada a nadie.

—Está bien, lo tomaré, pero no me vayas a pegar.

Nadia se guardó en su bolsa, temblorosa y con torpeza los billetes . Una voz resonaba una y otra vez dolorosamente en su cabeza: «ya que amas tanto comer cualquier cosa, acábate rápido este plato de comida rancia. Si no te lo comes, te encerraré acá y haré
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