—¿Eh? Es que que... —Tartamudeó el mesero con cara de disgusto.
Nadia dejó los treinta dólares en la mesa y se marchó sin decir ni una sola palabra. Ya en la salida, no pudo contenerlo más y las lágrimas comenzaron a brotar incontrolables de sus ojos.
El mesero quiso ir detrás de ella.
—¡Señorita Vázquez!
…Pero para su infortunio, ella ya se había ido.
—¿Es que no lo saben? Esa muchacha era Nadia Vázquez, la hija del Grupo Nutrición. Además, es amiga de la señorita Luna García, del Grupo Prosp