Ella solo podía pertenecerle a él.
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Habían pasado siete días y Andrés había estado siempre al lado de Luna. Acostado junto a ella, la abraza con sumo cuidado, tocándola con una exquisita delicadeza para no lastimarla.
En realidad, Andrés nunca imaginó que Luna se alejaría de él algún día. En el pasado, sin ningún poder ni prestigio, no podía darle lo mejor. Ahora que lo tenía todo, podría darle en bandeja todo lo que ella quisiera. Sin embargo…
En la oscura y sombría habitación, Andrés, con l