—Lo… lo siento mucho. Hoy no parece el momento adecuado para una visita. Sobre el asunto de Simón, si no es conveniente para ti hoy, puedo venir otro día —le dijo con amabilidad Ada.
Ella lo había estado esperando todo el día en el consultorio, y si se quedaba más tiempo, solo se expondría a la vil humillación.
Dicho esto, tomó su bolso del sofá y se disponía a irse, cuando de repente, el hombre le agarró con fuerza la muñeca y la levantó al instante en brazos.
—¡Bájame!
Ella se resistía, pero L