El criado golpeó suavemente la puerta de la habitación y le informó enseguida a Abigaíl:
—Señora, hay un caballero esperando abajo que desea verla.
—De acuerdo, llévalo de inmediato al estudio.
—Sí, señora.
Abigaíl se levantó y le dijo a Frida:
—Ya te he dicho todo lo que debo decirte. Tómate tu tiempo para reflexionar sobre ello. Ahora tengo que ocuparme de algunos asuntos importantes.
***
En el estudio, un hombre de mediana edad con una apariencia bastante feroz colocó algo envuelto en una tel