—¡Qué quieres hacer! ¡Bájame! —exclamó Luna.
—Estoy reclamando la compensación de la bofetada que me diste —dijo el hombre mientras la arrojaba suavemente sobre la cama. Se abalanzó sobre ella de inmediato, besándola apasionadamente.
Luna intentó empujarlo con todas sus fuerzas y finalmente se resistió:
—¡A bañarte! ¡Todavía no te has bañado! Hueles mal…
En tan solo medio minuto, Andrés había perdido el ritmo de su respiración. Se acercó a su oído y le susurró con voz muy ronca:
—Lo haré después