A pesar del agudo dolor, Luna se esforzó por borrar las marcas que él dejó. Antes de empezar a trabajar, Luna fue directo al baño. Sin saber si el hombre lo hizo intencionalmente, Luna se dio cuenta de un pequeño mordisco en su labio superior cuando se paró frente al espejo. Con mucho cuidado, tocó suavemente la herida y frunció el ceño de dolor. ¿Era de veras un perro en celo? En realidad, antes de venir al estudio, había cubierto las marcas de besos en su cuello con maquillaje, pero ahora…
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