No sabía cuánto tiempo había dormido, Luna fue despertada por el penetrante y desagradable olor a alcohol. En su leve confusión, sintió algo presionándola muy fuerte dificultándole así respirar. En su cuello, percibió esa fría sensación táctil.
“Mmm…” gimió incómodamente.
Antes de que pudiera decir algo, repentinamente se le cortó la voz. El beso llegó muy rápido, como una tormenta que la sorprendiera. Una mano brusca levantó el dobladillo de su falda, se adentró y otra mano cubrió su pecho, mal