Isabel aún permanecía a la puerta. Al escuchar la conversación que se desarrollaba adentro, Isabel, sintiendo que se le escapaba la fuerza, se apoyó cuidadosamente contra la pared con las manos cubriéndose la boca. No se atrevía a hacer ningún ruido, con la mirada llena de terror, como si hubiera descubierto algún secreto aterrador.
Isabel nunca supo que su hermano Andrés ocultaba tantos y terribles secretos. ¿Había matado a alguien? ¿Por qué quería quitarle la vida a ella? No... ¡no podía ser!