Cuando Luna se enfrentaba a problemas, solo pensaba en cómo escapar y evitarlos. Se odiaba a sí misma por no poder llevar a cabo ninguno de sus objetivos. Sin embargo, nadie le había enseñado cómo hacerlo, y se sentía simplemente como una tortuga que solo sabía esconderse en su caparazón.
No solo María, sino todos los compañeros de Andrés la despreciaban. Y así era en realidad, el entorno en el que ella había crecido. Odiaba sin poder cambiar nada de su destino.
Abrazando la almohada, bajó la ca